Entrevista a cincopuntistas, Índice, Barcelona, enero de 1965




Entrevista a cincopuntistas, Índice, Barcelona, enero de 1965 (Archivo La Alcarria Obrera)

En el año 1965, forzado el régimen franquista a renunciar a su dogmático ideario fascista, no tuvo el general Franco y sus secuaces otra opción que apartar a los sectores más falangistas, que fueron progresivamente sustituidos por los tecnócratas vinculados al Opus Dei. Los falangistas, arrinconados en el sindicato vertical, quisieron utilizar a la CNT para reverdecer su revolución nacional-sindicalista y atraerse a una clase obrera que cada vez les repudiaba con más claridad. Apenas un puñado de viejos cenetistas apoyaron ese pacto entre la CNT y la CNS, resumido en cinco puntos y de de ahí el nombre de cincopuntistas; contra ellos se manifestó la práctica totalidad de los anarquistas del interior y del exilio. Ofrecemos el documento elaborado por la Federación Anarquista Ibérica.

Desde hace varios meses teníamos conocimiento de una vasta maniobra del franquismo, dirigida a dar otro golpe a las Organizaciones Obrera que hoy como ayer aún son polo de atracción para los trabajadores, que están ya cansados de sufrir la explotación patronal y la “sindical”, su complemento. Lo que nunca podíamos creer es que hubiese sedicentes militantes de estas organizaciones –destruidas como tales por el régimen, pero vivas siempre en la conciencia de los trabajadores- que se prestasen a ese juego con el régimen franquista que padecemos (y que) piensa apuntalarse, legitimarse e ir tirando unos años más.
Menos podíamos suponer que entre esos sedicentes militantes se contasen antiguos militantes de la CNT; que hombres que se han llamado, y aún continúan llamándose “sindicalistas libertarios”, se prestasen a tal monstruoso engendro, del que sólo pueden salir dos cosas: fortalecido el régimen, renacida la CNS y desacreditados para siempre los hombres y las organizaciones que osen pactar con el franquismo y los franquistas.

Desgraciadamente, esto que nos resistimos a creer se ha producido. Circulan de pueblo en pueblo los documentos que los prueban y está en manos a la obra la Ponencia designada para elaborar las condiciones del compromiso y los estatutos de la criatura que esperan saldrá de acoplamiento tan contra-natura.

La Federación Anarquista Ibérica tiene que decir, con la potestad que le dan sus años de lucha y su heroica oposición al fascismo, que jamás, por ningún concepto, bajo ninguna excusa, por ningún precio, aceptará tal maniobra. Que condena y considera traidores a la causa de la libertad, a los hombres que a tal tarea se prestan, sin que para ello haya hoy disculpa alguna que atenúe su traición.

La FAI sabe que es un juego del enemigo y lo denuncia ante el pueblo. Juego que se hace con el consentimiento del propio Caudillo y con la aceptación tácita de las fuerzas que constituyen el   andamiaje del régimen, con el que pretenden dar apariencia de renovación a los sindicatos verticales, al obtener la caución de un grupo de hombres… vencidos o vendidos.

La FAI declara y advierte que semejante tentativa no pasará. Que se opondrá con todas sus fuerzas, porque no es más que una fase de intento gironista tendente a hundir en el descrédito y en el ludibrio al antifascismo español, cuya más alta y consciente expresión ha sido la Confederación Nacional del Trabajo.

La FAI recerca a todos (que) por eso, por no aceptar tan infame papel fue asesinado el compañero Peiró, al que le planteó el dilema de: colaborar o morir.

No pedimos que todos los hombres tengan la misma entereza y el valor de Peiró y de muchos como él que prefirieron morir antes que traicionar, pero si decimos que nada podrá justificar lo que se está fraguando, por carácter individual que se le quiera dar. No hay más que una realidad; un grupo se ha puesto de acuerdo para terminar con la CNT –como si la CNT se le pudiera liquidar- a cambio de una promesas, ventajas y sinecuras.

No se dan cuenta estos hombres que el fascismo no puede prometer nada a la clase trabajadora, no se dan cuenta que se han convertido en instrumentos estúpidos de una audaz maniobra.

Lo que pretendían ciertos intereses extranjeros: anular la CNT y la UGT fundiéndola en otra central amorfa, para así orientar otro sindicalismo cristiano, para asegurarnos fácilmente un régimen político semejante al, por ejemplo, de Alemania, el franquismo quiere hacerlo por su cuenta, y como anillo al dedo le ha venido la “oferta” hecha al Instituto de Estudios Sindicales (de Franco, claro está) por ese grupo de desgraciados que, creyéndose más astutos que Maquiavelo, lo que hacen es vender su conciencia –y si puede ser con ella a la CNT- por un plato de lentejas.

La FAI se yergue contra tal maniobra, se yerguen también los grupos clandestinos de la CNT, es decir se yergue la CNT, y con ella la Clase Trabajadora, que está y estará siempre a su lado.

Sabemos lo que arriesgamos antes los sicarios al formular esta denuncia pública y fijar nuestra posición, pero nada nos arredra. Sabemos también que al hacerlo en nombre de todos los anarquistas, expresamos la opinión de todos los hombres condenados al silencio.

Frente pues a todos los contubernios, maniobras, dejaciones e indignidades, está la federación anarquista, la FAL, y afirma que es, ha sido y será indefectiblemente leal a los intereses del pueblo y del antifascismo. Nada de común tenemos con el fascismo. Que nos separan ríos de sangre humana. Que nada puede esperarse del franquismo y que es deber de todos no prestar caución moral al régimen, no admitir juego alguno para salvar la dictadura. Ni muertos ni vivos nos perdonarían.

Nada del franquismo puede ser salvado, ni hombres ni organizaciones. Nada debe salvarse. La Falange menos que nada, sus grupos de “oposición” tampoco. Aparato exterior del despotismo y oligarquía militar, clerical y capitalista, el franquismo en todas sus manifestaciones se hundirá con las castas que lo crearon. No, la CNT no está detrás de esos Judas que osan hablar en su nombre.

La FAI puede afirmarlo, como puede declarar que ambas organizaciones continúan estrechamente unidas y continuarán luchando hasta la desaparición de la opresión de la península, hasta que caigan los tiranos que han ensangrentado su suelo de Norte a Sur, de Este a Oeste; hasta el aniquilamiento de todas las fuerzas maléficas que engendraron el fascismo y que hoy aparecen dispuestas a un cambio de forma, con el solo objeto de que nada cambie en el fondo de (esta) corrupta y cruel sociedad. ¡Muera el fascismo! ¡Fuera maniobras y pactos con él!

¡Hay que acabar con todo cuanto ha hecho de nuestro pueblo el estado de miseria, de esclavitud y de vergüenza en que se encuentra!

La FAI fija su atención y su actitud clara y concreta, sin vacilación, sin equívocos y sin claudicaciones, denunciando ante la opinión pública, y sobre todo ante la opinión obrera, a los que pretenden manchar la limpia, heroica y consciente trayectoria del antifascismo con pactos y ofertas que son escarnio y traición.

Federación Anarquista Ibérica (Comité Peninsular).

España, setiembre 1965

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